Educ.ar - El portal educativo del Estado argentino El portal educativo del Estado argentino  

Warning: include(http://weblog.educ.ar/sociedad-informacion/includes/inc-botonera-off.php) [function.include]: failed to open stream: HTTP request failed! HTTP/1.1 404 Not Found in /space/www/htdocs/weblog.educ.ar/sociedad-informacion/archives/009737.php on line 42

Warning: include() [function.include]: Failed opening 'http://weblog.educ.ar/sociedad-informacion/includes/inc-botonera-off.php' for inclusion (include_path='.:/usr/share/php:/usr/share/pear') in /space/www/htdocs/weblog.educ.ar/sociedad-informacion/archives/009737.php on line 42
Ud. está en: Home> Cultura digital > "Esto no es un cadáver"
 
Lunes 03 de Septiembre de 2007 - (Cultura digital)
"Esto no es un cadáver"

La anti-lección de anatomía del doctor Nicolás Tuulp

Artefactos de sentido

bodiesexhibition.jpgDesde hace unas semanas un cimbronazo altera Buenos Aires. Resulta "in" y al mismo tiempo un motivo de rechazo visceral, como corresponde a cualquier artefacto paradojal de esta era de la fluidez, la incertidumbre y el "todo vale" pero no tanto. Se trata de la exposición Bodyworks, que se presenta en el Shopping Abasto y que muestra una veintena de cadáveres humanos y más de 200 órganos que vienen recorriendo el mundo desde hace una década y despertando controversias sin fin.

En un país tan pacato como el nuestro -donde León Ferrari terminó autocensurando la muestra Retrospectiva 1954-2004 frente al cuestionamiento que hizo la Iglesia de su puesta en el Centro Cultural Recoleta-, no debería extrañarnos para nada que en pocos días más la muestra fuese levantada, o que el intento de hacerlo convocara a aún más curiosos y adictos, o al revés: que fuera tan sólo una hábil estratagema de la empresa Premier Exhibition (también hay otras empresas privadas que en el mundo patrocinan exposiciones similares, como Body worlds –Los mundos del cuerpo– y Bodies Universe Within –El universo interior de los cuerpos–) que trajo los cádaveres, tildados por Fabio Rodríguez ¿ex? profesor de anatomía y director médico local de la muestra, como especímenes verdaderos- fueran aquí el negocio que también fue en otros lados.

Por lo sucedido en los primeros días, la muestra va camino de ser un éxito de ventas y una fuente inagotable de controversias y fomento del debate, algo tan inexistente en estas pampas que ya de por sí merece nuestra atención. El día de la "función" de prensa asistieron 600 personas; el primer día de la muestra 1700, y el segundo (cuando, movido aristotelianamente por el asombro me tocó asistir a mí) faltaba una hora para el cierre y ya habíamos entrado potenciales especímenes verdaderos en esa misma cantidad, y los días siguientes llegó a haber 2000 visitantes diarios.

La entrada cuesta $ 30 (el doble que una de cine en el mismo Abasto), y existe una bizarra variante VIP de $ 45, que lo único que ofrece es no tener que hacer cola para comprarla ni para entrar. Como era de esperar no andaba el sistema de la boletaría de planta baja, pero la mayoría de la gente optaba por pagar en efectivo.

La pulsión escópica y el verdadero padre de las criaturas

Adentro la cosa daba para mirar, mirar y mirar, no tanto o no sólo los cadáveres sino la fauna de curiosos, mezcla de estupefactos, sorprendidos, asombrados, asustados, cancheros y sabelotodos que se agrumaban alrededor de los 18 cuerpos principales y en torno de las vitrinas donde reposan órganos y secciones, cortes y ensamblados, cartelitos y guías, montajes y resecciones, para todo los gustos y para todas las ganas.

Porque si algo sobraba en el público que en patota ocupaba el salón -y que el fin de semana largo integró colas infinitas- eran ganas. Los cadáveres mayores veían arremolinarse más de 15 personas permanentemente, circulando por los escuetos 900 m2 organizados en laberinto (casi lo mismo que toda la superficie del salón principal Cronopios, en el Recoleta), con unas ganas de adueñarse de secretos que rara vez vemos fuera de los museos.

Ya en sus sus primeras exhibiciones en Berlín en el 2001, cuando aún no se sabía si la pacatería yanqui iba a soportar este exceso de realidad en su territorio, el clima en torno a estos cadáveres exquisitos era festivo. La edad promedio de los visitantes era de 32 años, muchos colegiales festejaban su primera danza con la muerte fuera de un velatorio y había mucho de exorcismo y de juego con estos cadáveres que no lo son y con nosotros que algún día lo seremos.

También había desmayos, uno al día en ese entonces. Cínicamente -como todo lo que dice- Gunther von Hagens, el inventor del método de la plastificación, los atribuía a razones religiosas. Jugando a los trucos como una de sus pasiones, su nombre no es el de bautismo sino el de su primera esposa. Nació como Gunther Gerhard Liebchen y su vida es tan florida y provocativa como sus creaciones.

Fue escondido en una canasta durante 6 meses por sus padres para escapar de la avanzada rusa en Alemania. A los 6 años tuvo hemorragias que lo hospitalizaron por temporadas, estuvo por morirse innumerables veces y se convirtió en un fanático del lanzamiento del primer Sputnik. La lista de extravagancias sigue y sigue. Intentó escaparse de Alemamia Oriental un par de veces y estuvo preso más de dos años; en la cárcel se le indicó reeducación, por su naturaleza polémica e indomesticable. Al final fue comprado por los alemanes occidentales, estudió anestesiología y obsesionado como estaba por la recomposición de los cuerpos tardó casi dos décadas en inventar un procedimiento que reinventaría la anatomía.

La versión local

Lo cierto es que la convocatoria Bodies. The exhibition (Cuerpos, la exhibición), también conocida como Bodies revealed (Cuerpos revelados) ha sido vista en el mundo por cinco millones de personas -la original de von Hagens ya va por los 10 millones-, y por el desfile que está convocando en el Abasto parece que los argentinos nos unimos al séquito de sus adoradores con una rapidez inusual.

Como la prensa internacional y la local lo han comentado profusamente, la polvareda se levanta por razones previsibles. Las preguntas que primero surgen son las más evidentes: ¿Entretenimiento freak? ¿Arte? ¿Novedosa propuesta educativa?

El curador de la muestra, el doctor Roy Glover (con sus bien ganadas 1.600.000 referencias en Google), profesor emérito de Anatomía y Biología celular de la Universidad de Michigan (EE.UU.), escribió infinitas parrafadas justificando los fines educativos de la muestra, abonados por cartelitos infinitesimales que adornan las cajas de plástico y que son fielmente seguidos por los infinitos estudiantes de medicina y médicos que arremolinados pontifican sapiencia, como me tocó comprobar el jueves.

Una catarata de objeciones

Mientras, las críticas son tan numerosas como los asistentes. Todas están en el manual del buen defensor de los derechos mortuorios. Que los cadáveres fueron robados, que fueron conseguidos en vida, que pertenecen a enemigos políticos del gobierno chino que consigue así deshacerse de restos de ciudadanos que podrían convertirse en mártires. Tambien caen en bandada las objeciones religiosas. Desde el derecho de los muertos a descansar en paz, hasta quienes se estremecen por la explotación económica de sus almas o quienes –como la comunidad rabínica del Abasto– insisten en que exhibir estos cuerpos en esa zona es una afrenta para las leyes...

Ni que decir de las objeciones económicas que insisten en que el precio es exorbitante, que los cadáveres no cedieron sus derechos de copyright a la exhibición a perpetuidad, y que en realidad no se trata más que de una hábil explotación del morbo y del miedo de la gente, y que el mejor testimonio de esta manipulación está dado por la proliferación de empresas que vieron la veta y ya son manada.

Cuando entré el otro día, una asistente (médica o disfrazada de, canchera pero no demasiado locuaz) tenía bien aprendido su set de respuestas a las FAQ, objeciones y los primeros comentarios de la gente que ya se había desasnado y sabía qué vería pero que dudaba de lo principal. ¿Se trataba realmente de cadáveres? ¿Alguien que alguna vez haya visto a un finado en formol puede imaginar algún parentesco con estas esculturas humanas? ¿Aparte del cadáver embalsamado de Perón, y salvo algún vistazo de coté a un pariente, alguien vio jamás a un muerto tratado tan artísticamente? ¿Son muertos de verdad, es decir cadáveres de ex vivientes? ¿O se trata de un gran engaño como a los que Hollywood nos acostumbró generado por una industria de los efectos especiales que no le teme a nada?

Tratando de combatir la fama warholina de 15 minutos

¿Y si son de verdad por qué son tan chicos? No hay tongo, primera reacción de una pasmada concurrencia, más feliz que asustada, más morbosa que suspicaz. La discípula de Glover -como otras que blanqueaban inquietudes al final de la exhibición- contestaba con parsimonia y suficiencia. En vida fueron chinos, en el proceso de plastinización puede que encojan un poco, las secciones están pintadas porque al sacárseles la sangre perderían el color que les asociamos mas comúnmente, bla bla bla.

Para los otros las respuestas (en la nota de Susana Reinoso de La Nación lo que muestra cuán revulsiva es la idea de la muestra más que la muestra en sí), es que si desde Vesalio y Leonardo en adelante La lección de Anatomía es el modus vivendi de la medicina, y si además ver es conocer, ¿por qué no llevar las aulas de anatomía de la facultad a la vida cotidiana? Además, ¿rodearse de cadáveres no es una buena forma de empezar a no temerles y de paso acostumbrarnos a la idea de que nosotros algún día podríamos estar en la muestra?

Para quienes –warholianamente– debemos contentarnos no ya con 15 minutos, sino con 15 segundos de fama, no está nada mal. Además, imaginar que Heidegger y su teoría del Dasein como ser para la muerte puede ser desterrada de un plumazo por un contacto cara a cara con momias, plastinizados, zombies o algún otro formato, condice de maravillas con el pensamiento light y el fast thought y en tal caso habría que darle las gracias nuevamente al Dr. Glover y al inventor de esta inmensa apología de los cadáveres bellos que es Gunther von Hagen.

De lo que no se habla

Para aventar las malas lenguas, Glover brinda desde hace años las mismas explicaciones. Y comienza por la más razonable: en las facultades de medicina de todo el mundo los estudiantes hacen sus prácticas con cadáveres reales, que en vida pertenecieron a gente sin familia, y que, al no ser reclamados, acaban en la morgue de esas casas de estudio.

Al parecer, los chinos son verdaderos maestros en métodos de disección y preservación mortuoria. Según Glover, los restos pertenecen a personas que en vida hicieron consintieron la donación a la ciencia médica. Llegan a la muestra a través de un acuerdo con la Escuela de Medicina de Pekín.

La muestra está dividida en los cuatro sistemas del cuerpo: nervioso, respiratorio, circulatorio y digestivo. Además, desarrolla todo el aparato reproductor masculino y femenino, el esqueleto y todos los órganos. La increíble complejidad de esa maquinaria tan sofisticada que es el cuerpo queda develada ante la audiencia, porque la información disponible también incluye las consecuencias que producen la vida moderna, las adicciones (drogas, alcohol y tabaquismo) y enfermedades como la obesidad, el cáncer de pulmón, la osteoporosis y la artritis, entre otras.

Según el "doctor" Glover El cuerpo humano nunca miente. La visión de cuerpos reales es el mejor camino para aprender y entender el mensaje educativo que trata de llevar a la gente. Un modelo de yeso o de plástico responde a la mirada idealizada de un artista sobre el cuerpo. No son auténticos y no sirven para provocar el impacto educativo que sólo los órganos reales pueden causar.

Después de lo no dicho ni decible

Pero no nos tienta demasiado la pedagogía ni creemos demasiado en estas recomendaciones pasteurizadas, y nos resultan igualmente aburridas las reacciones estentóreas en contra de la muestra (en Alemania un iconoclasta atacó a un cadáver y lo destrozó; fue demandado por U$S 50.000) así como su idealización mágica.

De todo lo visto y leído en estos días sólo nos llamaron la atención los señalamientos de Federico Kusko, quien en el suplemento Radar del domingo 19 de agosto, y en una lectura tercerista, hace las preguntas que generalmente no se hacen y llama la atención hacia lo no dicho y no decible de este experimento en psicología social realmente admirable.

Primero las preguntas: ¿quiénes fueron estas personas cuyos órganos y músculos aparecen fileteados como fiambres? ¿Son personas o eran personas? ¿Cómo vivieron, qué soñaron, de quién se enamoraron? ¿Cómo murieron?

Hay tantos juegos semiológicos y de enunciación en esta muestra que nos confundimos y terminamos no sabiendo de qué hablamos, qué nos pasó al contemplarla, por qué nos pasa lo que nos pasa al vernos espejados en esos "no-cadáveres". El travestismo lingüístico de no considerarlos personas (o ex) sino especímenes verdaderos forma parte de la gran trampa. Esos ex seres humanos hoy son commodities que circulan en las más de 10 exposiciones itinerantes que recorren el mundo.

La anti-lección de anatomía del doctor Nicolas Tuulp

Como bien dice Francis Baker en el capítulo "En la cripta" de su siempre actualizado Cuerpo y temblor. Un ensayo sobre la sujeción (Per Abbat, 1985) la mirada de una ciencia masculina se organizaba alrededor de un cuerpo del siglo XVII que ya se había vuelto ambiguo. El cadáver desnucado de Aris Kint un ratero de Leiden marcaba el vaho de las vicisitudes del cuerpo mientras atravesaba la sujeción que hemos heredado.

Su vida se había extinguido apenas 36 horas antes pero se obligaba al cuerpo a significar, según un modo de representación sólo accesible a un cuerpo a partir de cierto tipo de muerte. ¿Acaso la disección pública anual, realizada a modo de espantoso rito en medio del invierno, no era mera prolongación de la ejecución que la precedió y que le suministró al paciente?

Leer al Baker de Cuerpo y temblor junto al Foucault de Vigilar y castigar. Citarlo en la paredes del Abasto ayudaría mucho más que esos cartelitos de Testut de cuarta a orientarnos donde nos perdimos.

Porque a estos "especímenes verdaderos" se les extirpó la piel pero no por ver más adentro vemos mejor, o más desapasionadamente o menos sujetos a como ya lo estaba Rembrandt en el siglo XVII.

De panópticos, técnicas de visualización y medicalización del cuerpo

Vemos todo pero no vemos el todo. Además en la muestra no hay ni una sola mujer. Y lo que más ausente de la muestra está es la muerte, supuestamente convocada para ser exorcizada. Foucault vuelve aquí por enésima vez como retorno de lo reprimido. Nunca se habló más de sexualidad que en el Occidente actual. Y nunca correlativamente el sexo y el erotismo fueron más desconocidos, como enseñó hace casi tres décadas en su Historia de la sexualidad. La voluntad de saber. Con este coqueteo con la muerte pasa exactamente lo mismo. Se la muestra tanto para no tener que temerle, pero no se lo consigue, por más que nos creamos fuertes al vernos/verlos disecados y fosilizados así.

No hay duda de que aunque no se lo hayan propuesto los organizadores -al final unos mercachifles post-hollywoodenses- este es un fascinante experimento en psicología social. Porque nos dice mucho más de nosotros, de nuestro momento, de nuestras proyecciones, de nuestras expectativas, de nuestra curiosidad que de los cuerpos y de la finitud, de la vida y la mortalidad como había empezado a convocarla Rembrandt.

Si las técnicas de preservación son novedosas, los usos de los cadáveres son ancestrales. ¿O acaso -como bien nos recuerda Kusko- no se los usó en épocas no tan pretéritas para probar las guillotinas, en pruebas de impacto de automóviles -cuando aún no existían los crash dummies-, para exponerlos a los efectos radiológicos de las explosiones nucleares, para realizar los primeros liftings... y la lista sigue y sigue

Una estudiante de medicina lo aclaró al lado mío en un comentario sorprendido y asombrado frente a la más espectacular de las esculturas –un gigantesco hombre de más de 3 metros de longitud cortado en láminas cuidadosamente ensambladas a escala–: "es como una tomografía pero de verdad".

La verdad de lo real conjugada con la plastinización de lo virtual, vernos por dentro como somos sin necesidad de rayos X, una confusión creciente entre planos y reflejos. Un intento -seguramente destinado al fracaso- de mirar de frente a la muerte (a los muertos) y saber en definitiva que esos cadáveres desfilarán eternamente mientras nosotros, sin quererlo, buscaremos imitarlos y parecérnosles hasta que la muerte nos una a todos.

Cómo se hace el proceso de plastinización

Primeros comentarios que datan de 2001 acerca de las exhibiciones pioneras en Berlín

El sitio oficial de Von Hagen

El sitio oficial de la exposición de Von Hagen

Sitio oficial de Bodies The Exhibition

El Proyecto Humanos Visibles

Las reacciones locales

Entre ciencia, arte y provocación

Mañana miércoles 15 de agosto se inaugura una inquietante exposición cultural: "Bodies" estará desde mañana en el shopping Abasto. Abre una polémica exhibición de cadáveres y órganos reales

En el Abasto: se inaugura hoy la muestra Bodies. The Exhibition Los cadáveres que abren el debate. Opiniones en favor y en contra son la impronta de la exposición de cuerpos disecados. Con video y testimonios en castellano.

Los escasos comentarios críticos

Se han escrito centenares de crónicas de gente que, como nosotros, visitó la muestra. La mayoría no pasan de la publicidad barata y la autocomplacencia ingenua. Aquí un puñado de las que han rascado la superficie y puesto el dedo en la llaga. Y hasta dónde.

Ricardo Lesser La posmodernidad intenta negar la muerte

Oscar Taffetani "Bodies. The Exhibition". Tres notas críticas

Mario Lukas Kietkik Sullivan Coagulados en plástico



Comentarios

Hasta el miércoles 22 de agosto no será posible publicar post ni comentarios en los weblogs de educ.ar.

La razón es que necesitamos trasladar los contenidos de los weblogs a una nueva plataforma más moderna y poderosa que la que venimos utilizando, para brindar un mejor servicio a nuestros usuarios.


Buscador
Sistema Weblogs Educar

Warning: include(http://weblog.educ.ar/sociedad-informacion/parser.php) [function.include]: failed to open stream: HTTP request failed! HTTP/1.1 404 Not Found in /space/www/htdocs/weblog.educ.ar/sociedad-informacion/archives/009737.php on line 294

Warning: include() [function.include]: Failed opening 'http://weblog.educ.ar/sociedad-informacion/parser.php' for inclusion (include_path='.:/usr/share/php:/usr/share/pear') in /space/www/htdocs/weblog.educ.ar/sociedad-informacion/archives/009737.php on line 294

Espacio de innovación docente

Warning: include(http://weblog.educ.ar/sociedad-informacion/parser-eid.php) [function.include]: failed to open stream: HTTP request failed! HTTP/1.1 404 Not Found in /space/www/htdocs/weblog.educ.ar/sociedad-informacion/archives/009737.php on line 304

Warning: include() [function.include]: Failed opening 'http://weblog.educ.ar/sociedad-informacion/parser-eid.php' for inclusion (include_path='.:/usr/share/php:/usr/share/pear') in /space/www/htdocs/weblog.educ.ar/sociedad-informacion/archives/009737.php on line 304