Contratapa - Reseñas bibliográficas
Googléame

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Autor: Barbara Cassin
Editorial: Fondo de Cultura Económica
Año de edición: 2007
ISBN: 950-557-751-4

Cant. de páginas: 159








Por Alejandro Piscitelli

Cuando la crítica a Google se convierte en un fin más que en un medio

Google-capitalismo vs. filología-crítica del capitalismo


Las tesis que Barbara Cassin desarrolla en detalle en su libro Googléame. La segunda misión de Estados Unidos parten de tomar a Google como un revelador de la red, para pasar luego a mostrar como la búsqueda (con lo desprendida y generosa que pudo haber sido en sus comienzos) terminó rápidamente convirtiéndose en un muestrario del gran capital.

Para Cassin, las limitaciones principales de Google son de dos tipos: arquitectónicas y políticas. Las primeras remiten a una supuesta codificación de información “no fiable” y a la jerarquización de la información sobre la base de la cantidad de consultas, en lugar de asentarse en la calidad.

Si bien acepta a regañadientes que hoy es imposible ignorar a Google, niega que el buscador/empresa “democratice” a la cultura, como proclama Google, y señala que abandonó con rapidez la ética para entrar en el mercado chino, como el resto de las empresas, pero con la particularidad de que Google es la única compañía estadounidense que asegura que “lo hacen de buenos que son”.

Todos queremos un mundo distinto pero parecería que Google no. Uhmmm

No casualmente Cassin es una helenista, cuya carrera fue hecha en círculos académicos, elitistas, controlados por pares y siguiendo rituales de iniciación, pero también de exclusión (porque si todos nos ponemos en puntas de pie –si todos tenemos doctorados y estamos en el CNRS– nadie verá mejor) y para ella Google es un modelo de desaguisado.

Los dos capítulos centrales de su libro están enderezados a comentar y criticar irónicamente, con abundancia de referencias y citas clásicas, la ingenuidad y el despropósito de las dos frases claves de Google.

Para ella Google es el antimodelo, el verdadero modelo es el griego

Cassin no concibe la democracia sin paideia, sin educación, sin reflexionar en el modo sobre cómo ayudar a encontrar lo mejor. La cultura de los pequeños griegos es la cultura de los pequeños hombres con formación.

Google no puede –por definición– proceder a la formación; por el contrario, se basa en lo que uno es y no en aquello en lo que uno podría convertirse. Responde a lo que uno espera que se le responda y, para la filóloga, eso es lo contrario de la cultura. La democracia en términos políticos es dar a cada uno los medios de elegir y reflexionar lo que para él es lo mejor, y lo mejor no es igual para todos.

Según Cassin, Google funciona de manera complemente tradicional: cuanto más se cita algo, más sube. Google, en esta interpretación, es un factor de conformismo absoluto.

Además, la idea de vender palabras al mejor postor, o subastarlas en forma dinámica para que aparezcan en el tercio derecho de la página, según estrategias del más craso marketing, y ganar fortunas en publicidad vanagloriándose de no hacer publicidad, aunque esa es la fuente del 99 por ciento del dinero recaudado, es para Cassin decididamente el triunfo de la esquizofrenia capitalista.

En cuanto al capítulo mas político, el quinto, dedicado a la “Democracia cultural”, se trata básicamente de una diatriba contra Google Print y Google Search Book, su forma desaprensiva de encarar el tema de los derechos de autor postulando la necesidad de crear una biblioteca digital europea, pero sobre todo un buscador digital europeo, el equivalente Galileo enfrentado al GPS

¿La democracia cultural se da de patadas con la tecnología? Del english al globish

Aunque Cassin es experta europea en multilingüismo, en Bruselas, encuentra absolutamente aterradora la manera en que la Unión Europa considera al inglés el idioma universal y la conversión de las “pequeñas” lenguas como el francés o el español en dialectos que se utilizan en el intercambio privado.

Para el mundo tenemos que hablar en inglés, y ese inglés –que no es el de Joyce ni el de Shakespeare– es un globish, es decir, un lenguaje completamente pobre y cuyas obras mayores son los documentos de pedidos de subvención a Bruselas. Es terrible.

Según Cassin, el único contrato sobre esta cuestión hecho público fue el que se firmó con la Universidad de Michigan, la primera que le concedió la digitalización de su biblioteca, y Google le dio la propiedad del trabajo con condiciones draconianas para su uso. O sea: nadie tenía ocasión de usarlo, excepto investigadores de tal o cual lugar. Es decir que Google se reservaba la parte del león. Además de escandalosa, Cassin sostiene que esta actitud es estúpida y que resulta irónico que haya libros de Víctor Hugo en francés en bibliotecas de Estados Unidos pero no en Google.

La tercera posición no es solo un slogan peronista

Los pedidos, la indignación, los pataleos y las sugerencias de Cassin son nobles pero no pasan del nivel de la retórica y la enunciación.. Porque todos queremos un mundo distinto y mejor. El gran desafío no es concordar en estas obviedades sino en proponer cómo hacerlo y hacerlo. Según ella, no hay necesidad de rechazar la digitalización de Google, pero es necesario exigirle que done de manera plena y completa la propiedad del trabajo, que respete el derecho de autor y que tengamos la posibilidad de usarlo a nuestra manera, que es distinta.

En vez de un largo desarrollo vehiculizaremos nuestros desacuerdos en preguntas

  • ¿Qué tiene que ver lo que hace efectivamente Google con la encarnación tecnológica de las doctrinas de Bush, uno de los hilos conductores de su razonamiento?
  • ¿En qué sentido la obra de Cassin rescata algo del poder innovador y transformador del universo Google?
  • Si bien la cantidad no doblega para nada a la calidad, ¿no resulta sugestivo que Google reciba un millón de solicitudes anuales de trabajo y acepte tan solo 4000 (una entre 250, 10 veces más selectiva que las más selectivas de las universidades norteamericanas) consiguiendo así a los mejores talentos del mundo, no a pesar de las críticas de Cassin sino precisamente por abrazar esa filosofía?
  • ¿No carece de sentido del humor la autora cuando basa casi la mitad del libro en la crítica de las dos frases emblema de Google, que son mucho más ingeniosas que sustantivas, y que reflejan má bien el espíritu juguetón de sus fundadores antes que ninguna ontología política seria acerca del futuro de la historia?
  • A Cassin parece molestarle sobremanera la confusión de géneros en la que caería Google entre publicidad (mercenaria) y busca sana del sentido (incontaminada por los intereses del conocimiento). Sin embargo después de conocer en detalle las obras de Sloterdij, Latour, Lash, Sfesz y tantos otros autores, ¿estas críticas no resultan ingenuas y superadas?

  • Si bien la filósofa puede escudarse en que su rol es crítico y reflexivo y no tiene por qué proponer nada, de hecho lo hace. Su postulación de un motor de búsqueda europeo, además de puramente especulativa y privada de cualquier contextualización ¿no revela mejor que ninguna otra crítica su chauvinismo y su complejo de inferioridad europeo frente al capitalismo cognitivo norteamericano?

  • Curriculo del autor

    Publicado por:Piscitelli | 22-May-2008| Recomendados educ.ar - Tecnología y TIC


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