




Ernesto es un oso enorme de cuerpo y bondad; Celestina, una ratoncita, caprichosa y enojadiza. Juntos, a pesar de la modestia en que viven, se las arreglan para pasarlo muy bien. Sus aventuras alcanzan su esplendor gracias a la puesta en escena de las viñetas, con secuencias hechas de vacíos y sobreentendidos.
Esta creadora valiéndose de acuarelas y crayones, con líneas de gran precisión y sensibilidad construye mundos llenos de las pequeñas cosas esenciales, en los que se mueven sus personajes. Siempre se los ve animados por una inmensa generosidad, ternura y la alegría que les provoca el encuentro con el otro, en la vida cotidina, en los paseos, o para celebrar juntos la Navidad.