




Por Mónika Klibanski
Cada noche, antes de ir a la cama, se repite la misma ceremonia. Papá y mamá se despiden, y ni bien apagan la luz comienza a suceder algo increíble. Donde antes había un techo ahora hay un agujero oscuro e infinito desde donde descienden sigilosamente seres extraños. Cada vez son más, se instalan alrededor de la cama, no hablan, pero están ahí mirando a un niño asustado. Finalmente baja el más terrorífico de todos, un ser sin forma, que anuncia: - Soy lo que hay antes de que haya algo. La profundidad filosófica y las reflexiones metafísicas no son ajenas a la infancia. Inmediatamente el niño atemorizado sale corriendo para buscar cobijo en la cama de sus padres, quienes lo reciben afectuosamente e intentan calmarlo. Pero es en vano, ni bien apagan la luz el miedo vuelve.
Liniers nos ofrece un relato que, si bien retoma un tópico muy recurrente en la literatura infantil destinada a los más pequeños, el de los miedos nocturnos, logra correrse de los lugares comunes y los desenlaces educativos, moralizantes y reparadores. Los lectores de Macanudo reconocerán su universo y esa estética que va de la ternura a la angustia.
Este libro/objeto pertenece a la colección Fuelle, historias que se abren como una caja de fósforos. El original formato permite leer el libro de manera tradicional, girando una a una las páginas, o desplegar a lo largo las 24 páginas y leerlo cuadro a cuadro, como si se tratara de una historieta o una película, 24 cuadros por segundo.