




¿Internet? Si confiamos en sus más fervientes adeptos, la transmutación del plomo real en oro virtual ha comenzado: Internet o la promesa de un mundo mejor, pacificado por el intercambio y la comunicación. Los adversarios de la Red esgrimen, por su parte, la amenaza -simétrica?- de un nuevo totalitarismo de la comunicación en el mejor de los cibermundos. El filósofo Alain Finkielkraut desconfía más del Paraiso prometido por unos que del Infierno anunciado por los otros. Autor-lector, productor-consumidor, el usuario de las nuevas máquinas goza de una "libertad fatal": una libertad de la cual no puede escapar. Según el investigador Paul Soriano, no es Internet lo que está en juego, sino más bien la convergencia de tres fenómenos, de orden ténico, econóico e ideolóico. Tres fenóenos distintos pero unidos en una voluntad comú: la de disolver en el Gran Todo Virtual todo aquello que nace, se afirma, perdura, diverge y se enfrenta en el tiempo y el espacio propiamente humanos.
Más links
Tecnología y pensamiento filosófico, por Pablo Esteban Rodríguez. En: La Nación, 26 de agosto de 2006.
Reseña de Internet, el extasis inquietante, por Por Federico Kukso. En: Página 12, Futuro, 29 de julio de 2006.