




Este libro reúne dos virtudes: oportunidad e imprescindibilidad. Es oportuno porque, como nunca en los últimos veinte años, los argentinos parecemos empeñados en revisar el pasado común en busca de nuestras propias responsabilidades en esa historia contemporánea que, iniciada tal vez con el golpe del 6 de septiembre de 1930, nos convirtió a veces en actores, a veces en espectadores de una odisea nacional marcada por dictaduras, confrontaciones ideológicas, lucha armada, corrupción, inequidad y grandes frustraciones colectivas. Y es imprescindible porque son los jóvenes justamente los que más decisión ponen hoy de manifiesto en saber, en informarse, en rastrear, en determinar por sí mismos su propia visión de la historia.