




El texto enuncia un acontecimiento –la última Dictadura Militar en Argentina-pero también designa una de las formas de representación de dicho acontecimiento: el cine. Cine y Dictadura como ese espacio desde donde se interroga para construir y delinear las ubicuas memorias que nos nombran y al nombrar nos confieren una identidad: la de argentinos.
El texto muestra una cierta linealidad en la organización de los enunciados. De allí cierta instancia temporal en su estructuración, vinculado a una lógica en las significaciones enunciadas. A partir de la lectura y análisis de diversas películas se organizan los distintos apartados que estructuran la construcción del acontecimiento: las referenciaciones-con los hechos, las desapariciones y los exilios- las metáforas y las huellas-con las permanencias, las continuidades y las imágenes del país que tenemos.
Pero también el texto pretende ser un relato de memoria De allí cierta libertad enunciativa que posibilita la libre organización de la lectura. Esa cierta fragmentariedad que permite recorrer los relatos, que insta a rememorar las voces, que admite un ir y venir entre los tiempos únicos, personales, de quienes hablamos pero también de quienes escuchan. Una memoria que se construye, terca, impunemente, cada vez que se accede a su lectura.