



En tiempos que parece haberse consolidado ese resurgimiento del tango que se inició en los 90, queremos reflexionar sobre algunas cuestiones fundamentales para seguir apuntalando ese interesante fenómeno. Un breve recorrido por la escena local muestra un puñado de compositores y arregladores nuevos, como Lineztky, Possetti o Peralta, una serie de típicas y conjuntos de nivel consolidados, como los Vale Tango o El Arranque, rotando por los contados espacios que se abrieron en la ciudad para dar cabida a la música ciudadana, y un número importante de milongas, junto con el Festival y el Mundial anuales que organiza el Gobierno de la Ciudad y que año a año superan su capacidad de convocatoria.
Podemos destacar también experiencias interesantes, como la gran comunidad de seguidores que supo congregar la Orquesta Típica Fernández Fierro (más que el evidente desacartonamiento formal resultan muy valiosos su trabajada comunidad web y su experiencia de Club social y deportivo, este último hoy algo trabado por protestas vecinales), y hoy van en camino de repetir agrupaciones emergentes como la Orquesta Típica Fervor de Buenos Aires, Dema y su Orquesta Petitera o el Grupo Astillero. O incluso el programa sobre “tango sin peluquín” que proponen los muchachos de Fractura Expuesta.
Sin embargo, puestos a comparar con las épocas doradas del tango, estamos hablando de nichos reducidos, apenas algunos millares de seguidores, bailarines, músicos y demás gente de tango, rondando circuitos verdaderamente estrechos y limitados, financiados en la gran mayoría de los casos por el turismo internacional, con difíciles posibilidades de inserción en circuitos masivos. Ni siquiera las variantes de moda como el llamado “tango electrónico” supieron imponerse en las discotecas, hoy atiborradas de música electrónica; lejos estamos de realidades como la del flamenco y la rumba en España.
Entonces Bulebú con soda – Tango para ofrecer a los chicos aparece como una respuesta interesante a esta cuestión de cómo, sino hacer masivo al género, por lo menos generar cierta base de sustento para una eventual difusión del tango, independiente de la paupérrima oferta musical provista por radios, canales de TV y disquerías.
El trabajo se divide en tres partes. La primera –“Elementos sobre la historia del tango”–contiene una serie de artículos sobre diferentes aspectos que hacen al tango, su historia y entorno. En la segunda parte encontramos un conjunto de propuestas de actividades que abarcan diferentes temáticas relacionadas directa o indirectamente con el género, desde una en la que se trabaja el tema del barrio hasta otra que propone un sincretismo entre tango y teatro de títeres. La tercera parte ofrece algunas lecturas complementarias, un cuadro evolutivo del género a cargo de Horacio Ferrer y un anexo de partituras de temas incluidos en el CD que se ofrece junto al libro.
Sobre el muy didáctico CD cabe destacar, además de la actuación de destacadas figuras como Lidia Borda, el acercamiento que permite a algunos instrumentos poco accesibles en la discografía, como el organito, y la inclusión de composiciones especialmente preparadas para el trabajo en el aula, que favorecen la compresión de los ritmos y melodías del género, herramientas fundamentales para un primer acercamiento del futuro aficionado melómano o bailarín.
La compilación de artículos resulta adecuada y clarificadora (sobre todo en las referencias a los nebulosos orígenes del tango, comúnmente objeto de las más acaloradas discusiones) y puede dar al docente un interesante panorama para encarar el trabajo en el aula.
Sobre las actividades, podemos decir que muchas han sido probadas en clases y talleres con niños, lo cual agrega una carta de confianza interesante para el docente a la hora de implementar estas propuestas. Desde el prólogo se invita a los docentes a desarrollar actividades propias; es ahí donde el establecimiento de un vínculo entre autores y lectores, resultaría harto fructífero.
En el panorama poco probable de difusión masiva del género –al menos si la comparamos con la que existió en los años 40 y 50– el baile puede aparecer como un elemento importante cuando analizamos la cuestión del tango y los chicos. Ahí, Bulebú con soda puede encontrar un efectivo complemento en otro título de Corregidor, Tango, un abrazo en la escuela, de Alba Ferretti, basado en la aplicación del Sistema Dinzel de enseñanza de tango en las escuelas.
Queda a los docentes la tarea de abrir nuevos caminos a partir del trabajo con estas dos experiencias.
Felicitaciones como podriamos obtener un DVD o un Video para conocer el proyecto y la forma de aplicarlo en nuestra pcia san Luis. saludos