Contratapa - Reseñas bibliográficas
Pensar de la A a la Z

Resize of pensar de la a a la z.jpgrecomendado por Educ.ar

Autor: Niguel Warburton
Editorial: Gedisa
Año de edición: 2005
ISBN: 84-9784-084-4
Cant. de páginas: 189

Reseña por Cecilia Sagol

Muchos de los que trabajamos en los últimos niveles de la enseñanza secundaria hemos vivido episodios como el siguiente: se le encarga a un chico hacer un comentario de un libro o artículo y lo que se obtiene en la clase es un relato del texto: Primero el autor dice…, después agrega, luego se contradice…, etc. Casi en orden cronológico, las ideas de un texto son narradas, más que expuestas en el formato con el que se deben ordenar: el discurso argumentativo.

La falta de competencia argumentativa de los chicos y las chicas se observa en forma notable en los primeros años de la universidad y es una carencia grave. El discurso argumentativo es la herramienta para pensar, para exponer las ideas y para discutir, prácticas elementales de todo desarrollo intelectual.

Este diagnóstico ha sido realizado hace años y hoy se observan líneas claras de trabajo en esta dirección en todos los niveles educativos: desde los primeros ciclos de la educación básica hasta el CBC de la Universidad de Buenos Aires se enseña y se practica argumentación.

Es por eso que un texto como Pensar de la A a la Z, de Niguel Warburton,
puede ser seguramente un insumo muy útil para docentes de todos estos niveles.

El libro consiste en la presentación de conceptos básicos del discurso argumentativo, mecanismos y recursos del razonamiento y la argumentación y también formas de argumentos falaces.
Algo llamativo y en una primera instancia atractivo es que este contenido está organizado como un diccionario, por orden alfabético.

¿Cómo leerlo? En el prólogo el autor –que cada vez va tomando un perfil más definido como un divulgador de filosofía- señala varios recorridos posibles: invita a recorrerlo en forma secuencial, hacer lecturas fragmentarias tipo consulta o bien –casi como una navegación web- seleccionar una entrada y dejarse llevar por las remisiones de las entradas.

Lo bueno es que todas las entradas se trabajan desde casos concretos, divertidos, cercanos y que cualquiera puede utilizar en sus prácticas cotidianas, tanto para escribir un argumento como para analizar y comprender un texto organizado en esta clave.

Por ejemplo, el siguiente es un fragmento de la entrada afirmación de consecuente:

“Si ella me amara en secreto y no quisiera que su novio lo supiese entonces no contestaría mis cartas.
Ella no ha contestado mis cartas.
Por lo tanto, me ama en secreto y no quiere que su novio lo sepa.

El error en este argumento es que aunque las dos premisas sean verdaderas, la conclusión no necesariamente lo es: podría ser verdadera o podría no serlo. Por o tanto, no es una deducción fiable. Su conclusión es un non sequitur; no se sigue necesariamente de sus premisas.”

Así se van explicando muchísimos aspectos interesantes de este campo del saber.

Más allá de la novedad y el atractivo inicial, ¿es el modelo diccionario la mejor manera de presentar un contenido? El orden alfabético le quita al texto jerarquización, organización lógica; justamente le quita carácter argumentativo.

La opción de Warburton de hacer una lista no es sorprendente, si se lee en el marco de la –larguísima- historia del estudio de los textos argumentativos. Hace por lo menos 25 siglos que los hombres trabajan sobre la argumentación: hay infinidad de textos de filósofos, poetas, lingüistas, escritores, semiólogos, lógicos, retóricos, sofistas, etc. Buena parte de estos textos están organizados como listas y clasificaciones: existen enormes listados de figuras retóricas con casi irreproducibles nombres en latín, complejas clases y subclases de razonamientos y argumentos, tipologías y subtipologías de articulación de premisas, extensos registros de mecanismos para refutar otros argumentos.

A lo largo del tiempo estos estudios se han superpuesto unos a otros, se han mezclado indiscriminadamente, se han sumado, creando una babel terminológica y una enorme confusión de criterios. Cada estudio tiene como base –explícita o implícita- concepciones de lenguaje, de sociedad, de verdad, de relación de las palabras y las cosas, de poder, y en esta vorágine se han cruzado textos que mezclan sus bases teóricas y epistemológicas.

En este punto, el libro de Warburton más que poner cierto orden se suma a la confusión general. No queda absolutamente claro con qué bases teóricas se está trabajando en cada entrada. Por ejemplo, en ocasiones parece más cercano a un concepto de verdad lógica/científica y en otras entradas se reconoce que hay verdades construidas socialmente. Se habla muy poco de retórica y se intenta separar esta práctica de la argumentación.

Más allá de estos problemas teóricos –que comparte, como dijimos con la mayoría de los productos de este campo- el texto resulta una herramienta útil –e indispensable si revisamos el ejemplo inicial de este artículo- para todas las disciplinas. Es un tema que atraviesa todas las áreas: por supuesto Lengua y Ciencias Sociales, pero también Ciencias Naturales. La capacitación en argumentación es un elemento básico de la formación. En uno de los mejores libros sobre este tema, La retórica antigua, Roland Barthes compara la retórica con una máquina con un enorme potencial que puede llenarse con insumos y fabricar y crear infinitos productos intelectuales.

En la Antigüedad la argumentación era parte fundamental de la educación de las élites –Aristóteles era el maestro de Alejandro Magno en estas artes-. En una sociedad que aspira a la igualdad de oportunidades y que tiene como valores la democratización del conocimiento y la educación, enseñar a argumentar es enseñar a pensar, a expresarse, a intercambiar y a mostrarse.

Los invitamos a completar o anticipar la lectura con materiales sobre el tema en educ.ar .

Material teórico

  • Ponencias del Simposio Internacional "Lectura y Escritura: nuevos desafíos", realizado en la Facultad de Educación Elemental y Especial de la Universidad Nacional de Cuyo el 4, 5 y 6 de abril de 2002.
  • Muchos de estos artículos están dedicados al tema de argumentación en la línea que comentábamos al principio del artículo.


Recursos para el aula

  • Cómo argumentar

  • Estos contenidos constituyen la primera de una serie de entregas en las cuales se trabaja la práctica de la argumentación.

  • La lectura de textos argumentativos

  • Curriculo del autor

    Publicado por:Cecilia Sagol | 24-Ago-2005| Lengua - Recomendados educ.ar


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