Contratapa - Reseñas bibliográficas
Una agradable discusión alrededor de los cuestionamientos al arte

Medio: Página/12
Suplemento: Plástica
Ciudad: Buenos Aires
Fecha de publicación: 18-07-2000


Días atrás se presentó en Rosario el libro El arte en cuestión, una publicación de Adriana Hidalgo que recopila las conversaciones entre Luis Felipe Noé y Horacio Zabala alrededor de la práctica artística contemporánea. El volumen, el primero de una serie de textos no comerciales sobre las artes visuales-que continuará con una inédita compilación de los manifiestos del arte argentino a cargo de Rafael Cippolini-, es un enriquecedor ejercicio que incluye no sólo la disección de los nuevos postulados teóricos sino también la revisión de los principios tradicionales de la estética. A propósito del evento, el Centro Cultural Parque de España conformó una mesa redonda de la que participaron los autores del libro, acompañados por los críticos de arte Claudia Laudanno y Fabián Lebenglik, a su vez editor del libro.
En el principio del debate, y consultado acerca de por qué el libro se plantea como una serie de cuestionamientos, Noé explicó que para él “el arte está siempre en cuestión, pero no quiere decir que somos nosotros quienes lo cuestionamos, nosotros somos apenas quienes registramos que está siendo cuestionado. Y cómo no va a estar cuestionado si hay un montón de gente que está hablando de la muerte del arte, o de cosas más concretas como la pintura o la escultura. Es decir, toda formulación ética es en realidad cuestionar otra formulación ética; por eso esto del concepto de la antiestética; porque la estética creativa discute permanentemente la estética establecida.
Interrogado acerca de su particular visión de la estética de la recepción y, particularmente, respecto de sus ideas acerca del lazo que une el texto, la imagen y el volumen, Horacio Zabala explicó que la decisión de abarcar la imagen, la palabra y los objetos en su análisis no es más que “una elección personal, o mejor dicho, yo fui elegido para eso. Todo forma parte de esta percepción general de las cosas del mundo, por lo tanto para mí es tan válida la palabra escrita, la palabra oral, como la imagen electrónica, como la escultura de bronce, o un objeto de plástico. Creo que el arte es el mundo por segunda vez.”
A propósito del surgimiento del vínculo que posibilitó la concreción del libro, los artistas elaboraron diferentes teorías. Para Noé la publicación surgió como producto de una necesidad personal de charlar sobre arte. “Conozco a mucha gente-explicó el autor de la Antiestética-, pero últimamente me faltaba como un partenaire de juego. Cuando conocí a Horacio desde una perspectiva distinta, me sentí bien, porque una cosa es opinar distinto pero saber que estamos hablando de lo mismo. En estas conversaciones ocurrió que hablábamos sobre un tema y rebobinábamos hasta que coincidíamos. En ese proceso fuimos construyendo algo así como una prensa, que es lo que yo entiendo como el principio fundamental, la clave del pensamiento dialéctico (...) Por eso, por este principio dialéctico, de ‘diálogo’, es que este libro es realmente una conversación, porque uno contribuye al discurso del otro, como al construir una pared: uno pone un ladrillo y le sigue el otro”.
Por su parte, para Zabala este libro no es una obra cualquiera sino “un libro hablado”. “La ventaja que tenemos tanto Noé como yo-apuntó este artista y arquitecto recientemente llegado del país-, es que ninguno de los dos somos fanáticos, y esto quiere decir que ambos somos capaces de escuchar. Pero además somos capaces de dejarnos llevar pro la conversación, es decir: nosotros voluntariamente decidimos dejarnos arrastrar hacia donde nos llevara la charla”.

Publicado por:Iván Petracchi | 17-May-2005| Prensa


Comentarios