




Periodizaciones provenientes de otros procesos históricos, mitos, conceptos extrapolados sin razón, clisés ideológicos... estudiar y enseñar historia de América Latina parece ser un camino lleno de “trampas”. ¿Cómo no caer en la visión europeizante, ni en cómodas aplicaciones del paradigma fatalista que dominó los años 60 y 70, ni en una lectura positivista de los documentos históricos...?
El docente no encontrará en el libro de Ema Cibotti ni recetas ni respuestas finales para esas preguntas, pero sí buenos planteos de estos problemas en el marco de una reflexión historiográfica general y una serie de propuestas didácticas.
Y si las respuestas no están no es por falta de saber sino, por el contrario, por la sabia concepción de la historia que subyace en este texto: una historia sin respuestas definitivas, que pasa por una suma de relatos desde diversos puntos de vista y no por la reconstrucción de “lo real”, una historia que exige analizar todas las voces y que tiene muy en cuenta que son discursos subjetivos, una historia que sabe que los nombres que tienen las cosas son operaciones ideológicas y se originan en luchas de poder.
En un momento en que son best sellers textos de historia que se jactan de contar “la otra verdad” o planteos por el estilo, un texto basado en esta posición y que difunde la mejor bibliografía académica para destinatarios docentes es notable y de gran valor.
Desde este espíritu intelectual y esta perspectiva, el texto de Cibotti está dividido en cuatro capítulos:
Unidad y diversidad de América Latina, en el que se plantea la dimensión espacial y temporal de la historia latinoamericana y quiénes son y han sido los sujetos de esta historia desde el eje unidad/diversidad.
Periodización histórica de América Latina, en el que se ofrecen al lector diversas periodizaciones de reconocidos autores e investigadores.
Enseñar historia con los documentos o el uso de las fuentes históricas en clase, donde el docente encontrará sugerencias y ejemplos para trabajar con un amplio repertorio de tipos de fuentes.
Los registros narrativos del pasado, que presenta un interesantísimo panorama sobre el discurso narrativo, base del discurso histórico.
Como se observa en esta síntesis, en el libro se encuentran dos grandes líneas de temas de diferente nivel de generalidad:
Una línea teórico-metodológica: qué es una periodización, para que sirve, cómo trabajar con documentos, tipos de documentos, el discurso narrativo.
Una línea más fáctica, la historia de América latina que es –se podría decir– la materia sobre la que se piensan estos temas teóricos y la base de los ejemplos, los casos, y las propuestas didácticas.
El docente encontrará entonces una actualización de conceptos centrales de la historiografía y también información de las mejores fuentes bibliográficas sobre América latina, además de propuestas didácticas.
Algunos ejemplos. En el capítulo III, “Enseñar historia con los documentos o el uso de las fuentes históricas en clase”, se trabaja sobre el uso de testimonios escritos y se ejemplifica con una larga guía sobre el Diario de Colón; más adelante, se presenta el uso de fuentes estadísticas y se brinda material en forma de tablas sobre participación política en América latina.
En todos los casos, la metodología señalada es planteada con sus potencialidades y límites, dejando bien en claro que son sólo métodos para estudiar el pasado empleados por personas y poniendo en jaque toda explicación lineal o monocausal. Valgan como ejemplos estos comentarios de tablas con cifras que muestran la participación electoral en países de América latina durante el siglo XX:
"Las cifras también rompen con cualquier idea lineal que asocie automáticamente la participación electoral y la legitimidad democrática. De hecho, como señalan los cuadros, entre 1960 y 1989 aumentó el caudal de participación electoral en los países de América del Sur, pero a la vez también aumentó el número de gobiernos de facto en relación con el período anterior."
Y más adelante:
"¿De qué no dan cuenta las cifras? Por supuesto, apenas enuncian los problemas de la conflictividad social y política del período. No dan cuenta del número de elecciones apañadas por gobiernos dictatoriales ni del hecho de que hasta muy avanzado el siglo XX estuvieron excluidos del voto los analfabetos en Chile (hasta 1970), en Perú (hasta 1979) y en Brasil (hasta 1985)."
Un breve comentario final al planteo didáctico. Lejos de largas disquisiciones pedagógicas la autora ayuda y enseña verdaderamente cómo enseñar historia: desde el saber mismo de la disciplina, desde la buena bibliografía específica, desde la información actualizada y completa. Tal vez no haya nadie mejor que un experto en la materia para enseñar cómo enseñar, y este libro es una muestra de esto.